martes, 26 de septiembre de 2017

QUERIDA ANA FRANK I

Queridos amigos, he leído a mis 42 años el "Diario de Ana Frank" y, aunque he tenido mis momentos de dureza, de lagrimones, he de decir que lo he disfrutado como pocos libros en mi vida. Me ha encantado y me ha llegado muy hondo, de ahí que haya decidido escribiros durante algún tiempo sobre lo que ha supuesto para mí la lectura de este diario.

Me he identificado con lo que Ana nos cuenta en la página 279 de la edición de "Debolsillo", concretamente, de la séptima edición de octubre de 2006. Y, sin más, lo mejor es que os lo vaya reproduciendo:

"Quienes no escriben no saben lo bonito que es escribir. Antes siempre me lamentaba por no saber dibujar, pero ahora estoy más contenta de que al menos sé escribir. Y si llego a no tener talento para escribir en los periódicos o en los libros, pues bien, siempre me queda la opción de escribir para mi misma".

Yo estudié periodismo un poco confundida, no había leído un periódico en mi vida. No sabía si estudiar literatura o periodismo. Me encantaba escribir y pensaba que para escribir algún día realmente bien, debía estudiar periodismo. Aun no he escrito un libro ni escribo en periódicos pero como Ana, escribo para mí misma y para el blog de son de cuento.

Ana sigue hablando a renglón seguido de que quiere formarse, de que no se quiere quedar en casa como su madre u otras personas, dice: "Aparte de un marido e hijos, necesito otra cosa a la que dedicarme". Y un poco más adelante: "Quiero ser de utilidad y alegría para los que viven a mi alrededor, aun sin conocerme". Aquí habría mucho de lo que hablar. Eterno debate el de salir fuera de casa, sobre todo la mujer. Salir y realizarse, ya que las tareas de casa y la educación de los hijos parece que no son suficientes. Eterno y muy actual debate. Yo misma lo he sufrido e intento superarlo cada día. Intento compaginar la escritura, mi amor por los libros, la animación a la lectura y los talleres con el cuidado de mis hijos y la intendencia de la casa. Como digo, tenemos tema para rato.

Ana quiere ser de utilidad, aquí me alejo un poco de ella, quizás por su juventud y su falta de experiencia o, simplemente, que en ese momento lo expresó de otra manera. Yo sí me siento alegre y útil educando a mis hijos pero también sé que necesito completarme dándome a la sociedad. Ana cumplíó su sueño, ya que a mi me ha transmitido alegría, fuerza y la considero una escritora estupenda.

"¡Quiero seguir viviendo, aun después de muerta! Y por eso le agradezco tanto a Dios que me haya dado desde que nací la oportunidad de instruirme y de escribir , o sea, de expresar todo lo que llevo dentro de mí".

Y lo consiguió, porque Ana Frank sigue viva, solo hay que leer su diario. He aprendido no solo historia, sino muchas lecciones de vida. Es verdad que hay que estar agradecido desde el momento en que uno es capaz de escribir, de leer, de haber tenido la oportunidad de formarse, de tener una educación en todos los sentidos, de que te hayan enseñado y puesto a tu alcance determinadas herramientas que ayudan a estar en este mundo y a intentar ser mejor persona. Qué bonito cuando Ana dice que está agradecida de "poder expresar lo que llevo dentro". Creo que eso es lo que me impulsó a estudiar Periodismo. No sé si fue necesario estudiarlo pero sé que a Ana no le hizo falta y que supo apreciar el tesoro tan preciado que tenía y que muchos de nosotros no lo hacemos.

Animo a los jóvenes a que hagan uso de la palabra, a que intenten expresar lo que llevan dentro, a que profundicen en sus sentimientos, a que valoren la educación que han tenido, a que busquen aquello que les hace felices e intenten hacer felices a los demás, como hizo Ana Frank con su diario. Continuará :).



2 comentarios:

Mercedes dijo...

Pues este va a ser mi próximo libro, siempre lo retraso por la pena , pero hay libros que merecen ser leídos sí o sí , tienes razón al recomendarlo :)

Belén González, son de cuento para disfrutar de los libros y la lectura dijo...

Gracias Mercedes. Ojalá a ti también te aporte y te haga disfrutar de alguna manera.

Un beso